La mayor virtud o cualidad del maestro que trabaja con dos o tres grados, o con toda la primaria completa, es hacer que todos trabajen parejo, con el mismo entusiasmo.
Hacia una mejor enseñanza
Los recursos más importantes con que cuenta el maestro son las preguntas, los conocimientos y las vivencias diarias de los niños. Tales recursos deben ser el punto de partida de cada actividad para que los alumnos se entusiasmen con lo que estudian.
Si se toman las inquietudes que los niños expresan, éstas pueden ser valiosas para el aprendizaje.
El inicio del año escolar
Durante los primeros días se organiza el trabajo del año. Además, se establecen acuerdos de higiene y se organizan los turnos para hacer el aseo. También se revisan las listas de inscripción y se hacen las modificaciones necesarias para tenerlas al día.
Conviene empezar el año con actividades en las que participen todos los alumnos de la escuela para que, así, aprendan a colaborar entre ellos.
Es importante asegurarse que los niños comprendan bien lo que van estudiando, en lugar de “cubrir” todo el programa de manera superficial. Se dedican varias clases a cada tema y luego se hace un repaso antes de pasar a otro.
Participación, disciplina e interés de los alumnos
Los niños solo se expresan si se dan cuenta que el maestro cree verdaderamente en su capacidad. Para que adquieran confianza, los anima y acepta sus trabajos tal como los hacen; cuando los niños tengan mas seguridad, se les puede indica cómo mejorarlos.
La comprensión y la confianza son indispensables para que los niños participen y aprendan en clase.
En ocasiones, la disciplina puede ser un problema y ocasiona pérdida de tiempo. Por eso es necesario, que desde el principio, el maestro acuerde con los niños algunas reglas que todos respeten. Los niños y las niñas deben comprender que la disciplina es responsabilidad de todo el grupo.
Las explicaciones funcionan mejor que los castigos: a veces, si a los niños se les pone en evidencia ante los demás, el problema empeora.
Algunos maestros y maestras invitan a personas de la comunidad para que platiquen sobre algún tema. Esto ameniza las clases, pues a los niños les interesa escuchar lo que les cuentan. Las excursiones a comunidades cercanas también despierta la curiosidad de los niños y los hacen pensar en las formas de vida, la ubicación geográfica y el ambiente de su región.
Recursos para propiciar el aprendizaje
El maestro puede aprovechar los materiales a su alcance, como los guiones y juegos didácticos, así como los ejercicios o experimentos propuestos en los libros de texto. Lo importante es que los alumnos realicen las actividades y se expresen con sus propias palabras, y no únicamente observen y escuchen al maestro.
Al trabajar con guiones, fichas, cuadernos de trabajo o libros de texto, el maestro puede pedir a un alumno que lea las instrucciones. Para asegurarse de que todos hayan comprendido, pide a otro niño que explique lo que van a hacer, y a los demás, que agreguen lo que falta. Aclara las dudas y les deja el material para consulta. Acostumbra a los alumnos a que comenten entre ellos lo que van a hacer, antes de comenzar su trabajo, y a que cada uno intente resolver después el ejercicio.
En las escuelas multigrado es muy importante lograr que los niños y las niñas se organicen para hacer cualquier actividad sin requerir la atención del maestro y sin esperar a que éste les ponga trabajo.
El maestro orienta el trabajo que hacen. Es decir, les recuerda qué deben hacer, les da sugerencias o explicaciones breves y, sobre todo, les hace preguntas para enfocar su atención hacia algún aspecto.
Comentarios, preguntas y explicaciones
En ocasiones, los alumnos se quedan callados cuando los maestros preguntan, por miedo a equivocarse. A veces, tratan de adivinar lo que su profesor quiere que contesten y callan lo que realmente piensan. Para evitar esto, es necesario hacer preguntas como se les hacen a un amigo: con la intención de saber lo que piensa, sin juzgarlo.
Para esto, las mejores preguntas son las abiertas, es decir, aquellas que tienen muchas respuestas buenas y que cada quien conteste según su propio criterio.
Al explicar, los maestros frecuentemente intercalan preguntas o permiten que los niños agreguen sus comentarios, para mantener el interés.
El trabajo colectivo en un grupo multigrado
El trabajo colectivo se lleva a cabo entre alumnos de un mismo o de diferentes grados. Si se organiza una actividad para uno o más grados, los alumnos de menor edad pueden trabajar con los grandes.
Las investigaciones en la primaria propician el trabajo colectivo y son de gran importancia para el aprendizaje de algunos contenidos.
Al trabajar juntos, los niños pueden aprender unos de otros, siempre y cuando el maestro los anime a expresar, comentar y argumentar sus ideas entre si.
Otra forma de promover el trabajo colectivo y de interesar los niños es utlizar algunos juegos que les permiten aprender, por ejemplo “Basta” o “Serpientes y escaleras”.
El uso significativo de la lengua escrita
Después de que los alumnos lean alguna lección o cuento, el maestro procura averiguar qué han entendido. Hablar del contenido de la lectura entre todos también les ayuda a comprender lo que han leído.
Si los niños aprenden a observar los detalles de las ilustraciones de los libros y los comentan, entienden mejor de qué trata la lectura.
Para aprender a escribir, los niños y las niñas necesitan encontrarle sentido a lo que escriben, ya sea para si mismos o para otros. Un estrategia a emplear es escribir cartas a parientes fuera de la comunidad, eso motiva mucho a los niños.
Revisiones y evaluaciones del trabajo escolar
La mejor tarea consiste en que lleven a casa un libro y lean un rato. También pueden continuar con alguna actividad o investigación que les haya interesado durante la clase.
Para ayudar a los niños a aprender, al revisar la tarea, el maestro debe leer lo que escribió cada uno, preguntarle cómo hizo el ejercicio o explicarle por que se equivocó, en lugar de sólo calificarlo.
Si los niños saben que el maestro prestará atención a su trabajo, lo harán cada vez con más cuidado en lugar de apurarse a terminar.
La evaluación de la enseñanza
Durante todo el año se puede hacer una evaluación continua del avance de los alumnos conforme se está enseñando. El maestro procura estar atento diariamente a lo que aprende cada alumno para ajustar sus clases y comentarios a lo que saben los niños.
A veces resulta difícil decidir una calificación para un alumno. El maestro debe considerar, no solamente el resultado del alumno en el examen sino, también, su desempeño durante las clases, su esfuerzo e involucramiento, y su colaboración con el grupo.
Enseñanza y celebraciones cívicas
Las celebraciones cívicas se encuentran entre los momentos más significativos del año en las comunidades rurales. Los habitantes de éstas esperan que el maestro coordine las actividades para estas celebraciones, y las valoran como ocasiones para convivir y para conocer lo que han aprendido sus hijos.
Bibliografía:
El trabajo docente en el medio rural
“Saber enseñar en la escuela rural”
Ruth Mercado
pp. 71-118
Hacia una mejor enseñanza
Los recursos más importantes con que cuenta el maestro son las preguntas, los conocimientos y las vivencias diarias de los niños. Tales recursos deben ser el punto de partida de cada actividad para que los alumnos se entusiasmen con lo que estudian.
Si se toman las inquietudes que los niños expresan, éstas pueden ser valiosas para el aprendizaje.
El inicio del año escolar
Durante los primeros días se organiza el trabajo del año. Además, se establecen acuerdos de higiene y se organizan los turnos para hacer el aseo. También se revisan las listas de inscripción y se hacen las modificaciones necesarias para tenerlas al día.
Conviene empezar el año con actividades en las que participen todos los alumnos de la escuela para que, así, aprendan a colaborar entre ellos.
Es importante asegurarse que los niños comprendan bien lo que van estudiando, en lugar de “cubrir” todo el programa de manera superficial. Se dedican varias clases a cada tema y luego se hace un repaso antes de pasar a otro.
Participación, disciplina e interés de los alumnos
Los niños solo se expresan si se dan cuenta que el maestro cree verdaderamente en su capacidad. Para que adquieran confianza, los anima y acepta sus trabajos tal como los hacen; cuando los niños tengan mas seguridad, se les puede indica cómo mejorarlos.
La comprensión y la confianza son indispensables para que los niños participen y aprendan en clase.
En ocasiones, la disciplina puede ser un problema y ocasiona pérdida de tiempo. Por eso es necesario, que desde el principio, el maestro acuerde con los niños algunas reglas que todos respeten. Los niños y las niñas deben comprender que la disciplina es responsabilidad de todo el grupo.
Las explicaciones funcionan mejor que los castigos: a veces, si a los niños se les pone en evidencia ante los demás, el problema empeora.
Algunos maestros y maestras invitan a personas de la comunidad para que platiquen sobre algún tema. Esto ameniza las clases, pues a los niños les interesa escuchar lo que les cuentan. Las excursiones a comunidades cercanas también despierta la curiosidad de los niños y los hacen pensar en las formas de vida, la ubicación geográfica y el ambiente de su región.
Recursos para propiciar el aprendizaje
El maestro puede aprovechar los materiales a su alcance, como los guiones y juegos didácticos, así como los ejercicios o experimentos propuestos en los libros de texto. Lo importante es que los alumnos realicen las actividades y se expresen con sus propias palabras, y no únicamente observen y escuchen al maestro.
Al trabajar con guiones, fichas, cuadernos de trabajo o libros de texto, el maestro puede pedir a un alumno que lea las instrucciones. Para asegurarse de que todos hayan comprendido, pide a otro niño que explique lo que van a hacer, y a los demás, que agreguen lo que falta. Aclara las dudas y les deja el material para consulta. Acostumbra a los alumnos a que comenten entre ellos lo que van a hacer, antes de comenzar su trabajo, y a que cada uno intente resolver después el ejercicio.
En las escuelas multigrado es muy importante lograr que los niños y las niñas se organicen para hacer cualquier actividad sin requerir la atención del maestro y sin esperar a que éste les ponga trabajo.
El maestro orienta el trabajo que hacen. Es decir, les recuerda qué deben hacer, les da sugerencias o explicaciones breves y, sobre todo, les hace preguntas para enfocar su atención hacia algún aspecto.
Comentarios, preguntas y explicaciones
En ocasiones, los alumnos se quedan callados cuando los maestros preguntan, por miedo a equivocarse. A veces, tratan de adivinar lo que su profesor quiere que contesten y callan lo que realmente piensan. Para evitar esto, es necesario hacer preguntas como se les hacen a un amigo: con la intención de saber lo que piensa, sin juzgarlo.
Para esto, las mejores preguntas son las abiertas, es decir, aquellas que tienen muchas respuestas buenas y que cada quien conteste según su propio criterio.
Al explicar, los maestros frecuentemente intercalan preguntas o permiten que los niños agreguen sus comentarios, para mantener el interés.
El trabajo colectivo en un grupo multigrado
El trabajo colectivo se lleva a cabo entre alumnos de un mismo o de diferentes grados. Si se organiza una actividad para uno o más grados, los alumnos de menor edad pueden trabajar con los grandes.
Las investigaciones en la primaria propician el trabajo colectivo y son de gran importancia para el aprendizaje de algunos contenidos.
Al trabajar juntos, los niños pueden aprender unos de otros, siempre y cuando el maestro los anime a expresar, comentar y argumentar sus ideas entre si.
Otra forma de promover el trabajo colectivo y de interesar los niños es utlizar algunos juegos que les permiten aprender, por ejemplo “Basta” o “Serpientes y escaleras”.
El uso significativo de la lengua escrita
Después de que los alumnos lean alguna lección o cuento, el maestro procura averiguar qué han entendido. Hablar del contenido de la lectura entre todos también les ayuda a comprender lo que han leído.
Si los niños aprenden a observar los detalles de las ilustraciones de los libros y los comentan, entienden mejor de qué trata la lectura.
Para aprender a escribir, los niños y las niñas necesitan encontrarle sentido a lo que escriben, ya sea para si mismos o para otros. Un estrategia a emplear es escribir cartas a parientes fuera de la comunidad, eso motiva mucho a los niños.
Revisiones y evaluaciones del trabajo escolar
La mejor tarea consiste en que lleven a casa un libro y lean un rato. También pueden continuar con alguna actividad o investigación que les haya interesado durante la clase.
Para ayudar a los niños a aprender, al revisar la tarea, el maestro debe leer lo que escribió cada uno, preguntarle cómo hizo el ejercicio o explicarle por que se equivocó, en lugar de sólo calificarlo.
Si los niños saben que el maestro prestará atención a su trabajo, lo harán cada vez con más cuidado en lugar de apurarse a terminar.
La evaluación de la enseñanza
Durante todo el año se puede hacer una evaluación continua del avance de los alumnos conforme se está enseñando. El maestro procura estar atento diariamente a lo que aprende cada alumno para ajustar sus clases y comentarios a lo que saben los niños.
A veces resulta difícil decidir una calificación para un alumno. El maestro debe considerar, no solamente el resultado del alumno en el examen sino, también, su desempeño durante las clases, su esfuerzo e involucramiento, y su colaboración con el grupo.
Enseñanza y celebraciones cívicas
Las celebraciones cívicas se encuentran entre los momentos más significativos del año en las comunidades rurales. Los habitantes de éstas esperan que el maestro coordine las actividades para estas celebraciones, y las valoran como ocasiones para convivir y para conocer lo que han aprendido sus hijos.
Bibliografía:
El trabajo docente en el medio rural
“Saber enseñar en la escuela rural”
Ruth Mercado
pp. 71-118
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